martes, 18 de junio de 2019

Materia y energía - Ángel M. Uranga Urteaga


Materia y energía: En una bomba nuclear se convierte materia en energía. ¿Es posible hacer lo contrario y convertir energía en materia?
(Por Ángel M. Uranga Urteaga)



En la física tradicional, newtoniana, materia y energía son dos conceptos esenciales, pero muy diferentes. La materia corresponde a los objetos físicos, cuyo movimiento se intenta describir cuantitativamente, y que están caracterizados por su masa, es decir su inercia frente a los cambios de estado de movimiento. Por otro lado, la energía es una entidad más abstracta, y que se puede entender como la capacidad de efectuar un trabajo, es decir, de ejercer fuerzas sobre la materia (así, la energía cinética de movimiento de un objeto puede ejercer fuerzas sobre otro mediante un choque; igualmente, la energía potencial de un objeto describe el almacenamiento de esta capacidad, y produce movimiento cuando se libera). Es un principio  familiar y cotidiano que tanto la materia (o la masa) como la energía ni se crean ni se destruyen, solo se transforman.

          Sin embargo, estos principios aparentemente inamovibles son solo aproximaciones a una realidad más profunda, que se manifiesta claramente solo cuando se intentan describir objetos con velocidades próximas a la de la luz, el reino de la Relatividad Especial.   Uno de los resultados más profundos de la Teoría Especial de la Relatividad de Einstein es la relación entre la materia (o la masa) y la energía. En resumen, cualquier forma de energía presente en un sistema contribuye a su masa, entendida como inercia respecto del cambio de su estado de movimiento. Por ejemplo, consideremos una bola de metal hueca, rellena de agua en reposo, y una bola idéntica pero rellena de agua en agitado movimiento. En Relatividad especial, la energía cinética del movimiento del agua en el segundo caso se manifiesta en que la masa de la segunda bola rellena es ligeramente mayor que la del primero (en general, con una diferencia tan enormemente pequeña que es inobservable en experimentos mecánicos con bolas huecas, pero no nula en principio). Igualmente, una bola hueca llena de radiación electromagnética tiene una masa ligerísimamente mayor que una bola hueca vacía, debido a la energía del campo electromagnético en el primer caso. Como ejemplo final, este principio está relacionado con que la existencia de una velocidad máxima (la de la luz c=300.000 km/s) en Relatividad. Cuando un objeto tiene gran velocidad, su energía cinética se puede traducir a un aumento de su masa (inercia), por lo que cuesta mucho acelerarla aún más. Al aproximarse a la velocidad de la luz, la contribución de la energía cinética a la masa/inercia se aproxima a infinito, por lo que nunca es físicamente posible alcanzar esa velocidad límite.

          Centrándonos en objetos en reposo, las ideas anteriores se resumen en la famosa ecuación E=mc2, que relaciona la contribución de una energía (de cualquier tipo) “E” de un sistema con su contribución a la masa “m” de ese sistema. Alternativamente, también establece que una partícula con masa (en reposo) “m” posee, simplemente por el hecho de existir, una cantidad de energía “E”. Esta energía puede imaginarse como energía potencial, que puede ser liberada cuando el sistema (la partícula) experimenta algún cambio en su masa. Por lo tanto, masa y energía son conceptos intercambiables. Y el principio de conservación de la masa y de la energía como entes independientes no tiene sentido, y es sustituido por el principio de conservación de la masa-energía. Es decir, es perfectamente posible la existencia de procesos en los que cierta cantidad de masa queda liberada en forma de energía, e inversamente, de procesos en los que cierta cantidad de energía se transforma en masa de nuevos objetos o partículas.

          Los procesos en los que cierta cantidad de masa de un sistema queda liberada en forma de energía nos resultan familiares, ya que se producen en las reacciones nucleares. Un ejemplo en el contexto cósmico es la fusión de hidrógeno en helio en el corazón de las estrellas, como el Sol. La masa de un núcleo de hidrógeno (un protón) es 1,67 x 10-27 kg, mientras que  un núcleo de helio (dos protones y dos neutrones unidos) es 6,64 x 10-27 kg. El núcleo del Sol es una fábrica que convierte grupos de cuatro protones en núcleos de helio. El proceso por el que dos de estos protones se transmutan en dos neutrones está mediado por la interacción débil, que se trata en otros capítulos; asimismo, en el proceso de fusión se pasan por otros estados intermedios, con núcleos de deuterio, etc. Afortunadamente, solo nos interesa el balance energético entre el estado inicial y el estado final, que es independiente de los pasos intermedios. La diferencia de masa es de aproximadamente 0,04 x 10-27 kg,  que corresponde a una diferencia de energía de 0,36 x 10-11 Julios. Tomando 1 kilogramo de material obtenemos una energía del orden de  1015 Julios, aproximadamente 1 Megatón. El Sol quema aproximadamente 6 x 1011 kilogramos cada segundo, por lo que emite 1011 Megatones por segundo, gracias a los cuales nuestra Tierra es un planeta apto para nuestra existencia.

          Un cálculo similar nos permitiría calcular la energía liberada en una bomba nuclear de fusión; o de forma más beneficiosa para la Humanidad, en las futuras centrales nucleares de fusión, cuando este proceso se pueda producir de forma controlada. Otro ejemplo es el de las reacciones de fisión, como las que se producen en las bombas nucleares, o en las centrales nucleares. En este caso, cuando un núcleo de uranio-235 captura un neutrón se descompone en, por ejemplo, un núcleo de bario-141  y uno de kryptón-92, con emisión de tres neutrones. La diferencia de masas entre los sistemas inicial y final se transforma en energía emitida, del orden de 1 Megatón por kilogramo.

          Un ejemplo final más próximo a la física de partículas es la aniquilación de partículas de materia con partículas de antimateria. Para cada partícula conocida existe una antipartícula, una partícula con exactamente la misma masa, pero con cargas opuestas. Cuando una partícula y su antipartícula colisionan, se aniquilan y liberan la totalidad de su masa en forma de energía, por ejemplo mediante la emisión de fotones (radiación electromagnética). Introduzcamos, como es habitual, unidades de energía adaptadas a la física de partículas, concretamente 1 GeV = 1,6  x 10-10 Julios. El equivalente en energía de la masa de un protón es 0,938 GeV, por lo que una aniquilación de un protón y un antiprotón en reposo liberan una energía de 1,876 GeV, unas 100 veces superior a las reacciones de fusión.

          Los ejemplos de reactores o bombas nucleares pueden llevarnos a especular (como ha sido el caso en ciertas obras de ficción) con la posibilidad de construir artefactos de destrucción basados en antimateria. Sin embargo, esto no es factible ya que la antimateria no se encuentra de forma natural en la Tierra (ni en nuestro universo observable), salvo en efímeros fenómenos como radioactividad natural o rayos cósmicos. Y la producción de antimateria en laboratorios es energéticamente muy costosa, y altamente ineficaz. Por ejemplo, el experimento Decelerador de Antiprotones del CERN, Ginebra, Suiza, produce anti-átomos de hidrógeno; en toda su historia ha conseguido acumular solo 10 nanogramos (es decir, 10-8 gramos), cuya aniquilación produciría la muy pequeña cantidad de energía de 10.000 Julios (equivalente por ejemplo al consumo de una bombilla de 60W durante 4 horas).

          Hasta ahora hemos descrito procesos en los que la masa se convierte en energía. Pero existen muchos procesos y fenómenos en los que la energía se convierte en masa. Uno de los más cotidianos (y por tanto, desapercibido) radica en la propia masa de un protón. Un protón es una partícula compuesta, hecha de tres quarks (dos quarks de tipo “up” y un quark de tipo “down”). Sin embargo, la masa en reposo de los quarks es muchísimo más pequeña que la masa de un protón, aproximadamente solo un 1%. La masa del protón es en su 99% la manifestación de la energía de los intensísimos campos de la interacción de color (gluones) que mantienen los quarks unidos formando el protón. Es una realización física similar a nuestro anterior ejemplo académico de una bola hueca llena de radiación, con la salvedad de que en este caso el campo de radiación (de color) no es una contribución insignificante (sino la dominante) a la masa.

          La física de partículas nos proporciona muchos otros ejemplos de transformación de energía en materia. Los aceleradores de partículas son experimentos basados en este principio. Tomando como ejemplo el LHC, en el CERN, Ginebra, Suiza, los protones (cuya masa en reposo es 0,938 GeV) se aceleran hasta que su energía total es de 6.500 GeV, de modo que en su colisión esta energía puede convertirse en masa de nuevas partículas, posiblemente mucho más pesadas que los propios protones que colisionan. Un ejemplo es el bosón de Higgs, cuya masa es equivalente a aproximadamente 125 GeV, y por tanto sería imposible de producir a partir de dos protones si no fuera por la transformación de energía cinética en materia.

          En general, la transformación de energía en materia no es solo una curiosidad académica: es el principio que subyace en todos los experimentos que intentan descubrir nuevas partículas con masas superiores a las observadas hasta el momento, y por tanto el que define la frontera de nuestro conocimiento de lo infinitamente pequeño.


Ángel M. Uranga Urteaga
Doctor en Física Teórica.
Profesor  de Investigación, Instituto de Física Teórica CSIC.








Realizó su licenciatura en la Universidad del País vasco y la Universidad Autónoma de Madrid, donde posteriormente se doctoró en 1997. Después de estancias postdoctorales en el Instituto de estudios Avanzados de Princeton y en CERN, se incorporó a la Universidad Autónoma de Madrid en 2001 y al CSIC en 2002, donde permanece como miembro del Instituto de Física Teórica (IFT) UAM-CSIC, del que ha sido director.

Sus investigaciones se centran en la Teoría de Cuerdas, especialmente en la construcción de modelos de compactificación que reproducen el Modelo Estandar de Partículas Elementales. Es coautor del libro "String theory and particle physics: an introduction to string phenomenology" publicado en Cambridge University Press.

Compagina esta actividad con su faceta divulgadora, especialmente la organización desde 2013 del ciclo de conferencias de Física Fundamental del IFT en colaboración con la Residencia de Estudiantes.

ConCiencia: Una cuestión de tiempo.

El Tiempo es, sin duda, una de las cuestiones que más obsesiona a físicos, astrónomos, e incluso psicólogos y filósofos a lo largo de los siglos. ¿Existe realmente el Tiempo? ¿Por qué es relativo? ¿Puede viajarse a través de él? ¿Hasta dónde puede medirse? ¿Por qué transcurre de manera diferente dependiendo de la época de la vida? ¿Qué edad tiene el Universo? ConCiencia se embarca en un viaje apasionante para descubrir lo que sabemos sobre el Tiempo gracias a los siguientes científicos: Ángel Uranga (Director del Instituto de Física Teórica), Fernando Martín (Centro de Computación Científica de la Universidad Autónoma de Madrid), Juan García-Bellido (Cosmólogo teórico), José Luis Fdez. Barbón (Doctor en Física Teórica U. Autonoma), Manuel Martín Loeches (profesor de Psicobiología U. Compluetense).

domingo, 16 de junio de 2019

SELLO CONMEMORACION APOLLO 11

SELLO CONMEMORACIÓN

APOLLO 11


UN ACTO PARA RECORDAR,
APRENDER, DISFRUTAR.



UNA PÁGINA IMPORTANTE
DE LA HISTORIA DE ESPAÑA



EFEMÉRIDES. 50º Aniversario de la llegada del hombre a la Luna.
El 20 de julio de 1969, dos norteamericanos, Neil Armstrong y Edwin Aldrin hollaron por primera otro cuerpo celeste, la Luna, “en nombre de toda la Humanidad”, tal como decía una placa en la nave Eagle (Águila), en la que habían alunizado. Aquella misión, bautizada Apolo XI, contó también con un tercer hombre, Mike Collins, quien siguió sólo en la nave Columbia orbitando nuestro satélite, a la espera de recoger a sus compañeros para volver juntos a la Tierra. El éxito del peligroso periplo fue total, y así ha quedado para los anales de la Historia.
            En 1961, el Presidente Kennedy convenció al Congreso para “…poner un hombre en la Luna antes de que acabara la década”. La agencia nacional del espacio de los Estados Unidos (NASA), asumió el desafío, recurriendo inmediatamente a los especialistas internacionales más sobresalientes en múltiples campos de la ciencia, como demandaba una hazaña de aquella magnitud.
            La complejidad de los vuelos del Programa Apolo, y la seguridad de sus tripulantes, exigían una comunicación instantánea entre las naves y los centros de control en la Tierra. Así entró España por la puerta grande a través del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), que aportó sus estaciones de seguimiento y control espacial de Fresnedillas y Robledo (Madrid), y Maspalomas (Gran Canaria).      Los técnicos españoles –codo a codo con los norteamericanos- vigilaron escrupulosamente las constantes vitales de los astronautas, y procesaron la avalancha de datos que fueron llegando de la Luna a la vez que les transmitían un sinnúmero de instrucciones para asegurar la correcta navegación espacial, y señalar el lugar y momento del alunizaje. No sin razón, tal insustituible ayuda fue llamada “El enlace vital”.
            Llegado el momento cumbre del primer alunizaje, fue la estación de Fresnedillas (Madrid Apollo, en el argot técnico de la NASA), y sus hombres quienes tuvieron la responsabilidad y el honor de ayudar directamente al descenso de la nave Eagle y a sus tripulantes Armstrong y Aldrin. Las palabras de Armstrong: “El Eagle ha aterrizado.” fueron emocionada primicia en Fresnedillas antes de oírse en Houston.            
            Más tarde, los trémulos pasos de Armstrong dejaron su huella en la superficie lunar, culminando la mayor gesta colectiva jamás acometida por el ser humano, que España y un grupo de españoles habían hecho posible. Así lo ratificó el propio Armstrong públicamente, al asegurar que: Sin las vitales comunicaciones mantenidas entre el Apolo XI y la estación espacial Apolo Madrid en Fresnedillas, podemos afirmar que nuestro aterrizaje en la Luna no hubiera sido posible.

La emisión se presenta como una hoja bloque en formato tríptico que observándola cerrada nos encontramos con dos secciones de la Luna y de una antena que enmarcan el sello.  En el sello aparece una ilustración en calcografía de Aldrin sobre la superfice lunar teniendo de fondo la imagen de la Tierra desde la Luna. Los elementos que aparecen al desplegar la hoja bloque son por un lado el módulo lunar Eagle posado en la Luna y un puesto de control de vuelo para homenajear  no sólo a quienes estuvieron en  la Luna sino a todas las personas que hicieron posible esa proeza también desde la Tierra, sin olvidarnos de destacar la aportación española. Todo el tríptico lleva cold foil para dar una apariencia de metalizado como los trajes y material usado en las expediciones espaciales. Además esta emisión incluye Realidad Aumentada.

domingo, 21 de abril de 2019

¿Qué es el bosón de Higgs? - Víctor Martín Lozano

¿Qué es el bosón de Higgs? ¿Por qué ha tenido tanta repercusión su descubrimiento experimental?
(Por Víctor Martín Lozano)



El día 4 de Julio de 2012 Fabiola Gianotti y Joe Incandela, portavoces de las colaboraciones experimentales ATLAS y CMS respectivamente, anunciaron el descubrimiento de una partícula que tenía todas las propiedades para ser el bosón de Higgs. Pero, ¿qué es el bosón de Higgs?
         
          En los años 60 se empezó a formar un modelo dentro del marco de la teoría cuántica de campos para explicar las interacciones fundamentales de las partículas elementales. Dicho modelo es conocido hoy en día como Modelo Estándar (ME) de las interacciones fundamentales. Por aquel entonces no se sabía por qué ciertas partículas tenían masa y otras permanecían sin ella. Para dar explicación a este hecho, los físicos Peter Higgs, François Englert, Robert Brout, Gerald Guralnik, Carl R. Hagen y Tom Kibble formularon de manera independiente un mecanismo mediante el cual solucionaban el problema de la masa. Dicho mecanismo se conoce como mecanismo de Higgs y sería el responsable de otorgar masa a las partículas que componen el ME. Asociado a este campo existiría una partícula que podría ser detectada en aceleradores de partículas, hablamos por tanto del conocido como bosón de Higgs. Una partícula con características muy similares a las de dicho bosón es lo que fue encontrado en el CERN por las colaboraciones ATLAS y CMS.


1        Mecanismo de Higgs.

          Debido a los avances en la física en el siglo XX tanto a nivel teórico como a nivel experimental, los físicos de partículas de aquel tiempo vivieron momentos muy emocionantes. Una plétora de partículas y nuevas interacciones aparecieron en los resultados experimentales y la necesidad de una explicación teórica se hizo fundamental para el entendimiento de la Naturaleza. Tras arduo trabajo por parte de los científicos de la época quedó claro que el modelo de partículas elementales seguía las pautas asociadas a ciertas simetrías. Estas simetrías se asociaron a las interacciones fundamentales que eran observadas entre las partículas. Todo ello quedó enmarcado dentro de lo que hoy día se conoce como ME de las interacciones fundamentales. Este modelo contiene seis leptones (entre los que se incluye el bien conocido electrón) y seis quarks (los protones y neutrones son partículas compuestas de quarks). Tanto quarks como leptones entran dentro de lo que llamamos fermiones, que son las partículas que conforman la materia que conocemos. El secreto del ME radica en clasificar todas estas partículas de acuerdo a cómo se comportan con respecto a ciertas simetrías. Estas simetrías están asociadas a las interacciones que existen entre las partículas, por tanto si una partícula permanece invariante bajo una transformación de una determinada simetría se debe a que no sentiría el efecto bajo esa interacción. Dichas interacciones son la interacción fuerte, la débil y la electromagnética, estas dos últimas relacionadas entre sí en una simetría mayor llamada electrodébil. Todas ellas tendrían asociadas diferentes partículas, conocidas como bosones mediadores, que serían las responsables de dichas interacciones. El responsable de la fuerza fuerte es el gluon, una partícula sin masa y que tendría 8 versiones diferentes. Los responsables de la fuerza débil son los bosones cargados W± y el bosón neutro Z que tienen un peso de aproximadamente de 80 y 90 veces la masa de un protón, mientras que el responsable del electromagnetismo es el fotón, partícula también sin masa.

          Sin embargo, no se explicaba desde la formulación matemática de dichas interacciones la aparición de la masa de las partículas. En los años 60 de manera totalmente independiente tres grupos de investigación formados el primero por Robert Brout y François Englert, el segundo por Peter Higgs y el tercero por Gerald Guralnik, Carl R. Hagen y Tom Kibble, formularon un mecanismo a través del cual las partículas adquirirían masa. Este mecanismo, conocido popularmente como mecanismo de Higgs, consiste en un campo que permea todo el espacio, como ocurre con el campo electromagnético. Así pues, todas las partículas en presencia de dicho campo sentirían una fricción debido a su interacción con él. Cada partícula interaccionaría de una manera diferente con este campo, es decir, sufriría diferente grado de fricción. La masa de cada partícula, por tanto, correspondería a esta fricción y la diferencia de masas entre las partículas dependería de la manera en la cual interaccione  con dicho campo.

          Matemáticamente hablando, el mecanismo de Higgs consiste en la formulación de un campo, el campo de Higgs, que de manera espontánea rompería una de las simetrías del ME, la simetría electrodébil, provocando así el hecho de originar masa a las partículas. Anterior a dicha ruptura, los términos de masa de las partículas no respetaban dicha simetría, por lo tanto solo cuando ésta está rota, las partículas pueden adquirir masa.
         

2        El bosón de Higgs.

          Una vez hablado del mecanismo de Higgs podemos preguntarnos, ¿y el bosón de Higgs dónde aparece aquí? Pues bien, asociado al campo de Higgs aparece una partícula escalar que es producida cuando dicho campo se excita, esta partícula es la conocida como bosón de Higgs. Al igual que las excitaciones del campo electromagnético dan lugar al fotón, cualquier excitación producida en el campo de Higgs daría lugar al bosón de Higgs. Matemáticamente si atendemos a la explicación anterior, el campo de Higgs presenta cuatro grados de libertad. Una vez que rompe la simetría electrodébil tres grados de libertad van a parar a los bosones Z, W+ y W- , por lo que quedaría un grado de libertad extra correspondiente a lo que conocemos como bosón de Higgs. De esta peculiaridad se dieron cuenta Brout, Englert y Higgs cuando formularon sus investigaciones acerca del mecanismo de Higgs. Ésta es la razón por la que en 2013 la academia sueca otorgase el premio Nobel de física a Peter Higgs y a François Englert solamente (Brout había fallecido en 2011).

          Una vez formulado el mecanismo de Higgs, con la consecuente aparición del bosón de Higgs, el ME de las interacciones fundamentales quedaba prácticamente resuelto. Desde ese momento todos los esfuerzos tanto teóricos como experimentales se enfocaron en descubrir a tan escurridiza partícula. Por la parte teórica las propiedades de dicho bosón fueron estudiadas en relación a sus interacciones con las demás partículas del ME. Debido a su formulación matemática, uno de los parámetros físicos que definen el campo de Higgs permanece libre, por lo que en principio era imposible predecir qué masa tendría el bosón asociado al campo. Esto suponía un problema a la hora de buscar el bosón de Higgs en los experimentos, pues cualquier rango de masa era posible. Sin embargo, era fácil poder calcular la interacción de dicho bosón con las diferentes partículas elementales una vez que la masa de éste era conocida, por lo tanto los físicos teóricos solo podían dar resultados acerca del bosón en función de la masa de éste. A pesar de parecer una situación poco halagüeña se pudo extraer información muy importante acerca de sus propiedades. Una de las más importantes era que si el bosón de Higgs era producido en un experimento automáticamente se desintegraría en partículas del ME. La probabilidad de desintegración en las diferentes partículas dependería como hemos dicho anteriormente de la masa del bosón, sin embargo, una cosa estaba clara, para descubrirlo habría que mirar los productos de desintegración de éste.

          Es notable el hecho de que teorías que van más allá del ME mantienen el mecanismo de Higgs presente para otorgar masa a las partículas, tal y como ocurre por ejemplo en el caso de las teorías supersimétricas. En dichos modelos, el bosón de Higgs puede diferir en las propiedades con respecto a las que aparecen en el ME y muchos estudios se han centrado en éstas. Por ejemplo, un gran adelanto que presentan las teorías supersimétricas con respecto al ME es el hecho de que el rango de masas está acotado de una manera más precisa.

          Por la parte experimental la mayoría de aceleradores de partículas se han dedicado a buscar el bosón de Higgs entre otras muchas búsquedas. Los aceleradores LEP y Tevatron buscaron con ahínco dicha partícula consiguiendo poner ciertas cotas al rango de masas donde poder encontrarla. Por tanto, toda la expectación de su descubrimiento se centró en el gran colisionador de hadrones (LHC) que se estaba construyendo en el CERN en el que todos los físicos depositaron sus esperanzas para encontrar el bosón de Higgs, la única partícula que faltaba del conocido ME.


3        El descubrimiento del bosón de Higgs.

          El LHC es un gran acelerador de partículas que colisiona protones para poder, mediante dichas colisiones, estudiar las diversas interacciones que se dan en el ME. Entre dichas interacciones los estudios teóricos preveían la presencia del bosón de Higgs y tras dos años de recogida de datos a una energía en el centro de masas de 7 y 8 TeV (Teraelectronvoltios) [1], desde 2010 a 2012, los resultados acerca del bosón de Higgs fueron expuestos por los portavoces de las dos colaboraciones experimentales ATLAS y CMS que operan en el LHC. Una partícula que se asemeja al bosón de Higgs fue descubierta con una masa de 125 GeV (aproximadamente 125 veces la masa de un protón). Dicho descubrimiento se realizó a través de los canales de desintegración del bosón de Higgs en partículas del ME como fue predicho por los físicos teóricos. El LHC, dado que es un colisionador de protones, produce una gran cantidad de gluones que serían los principales responsables de producir el bosón de Higgs. Una vez producido como hemos visto anteriormente éste se desintegraría en partículas del ME. En particular fue observado en tres canales, desintegración en dos fotones, en dos bosones Z y en dos bosones W. Dichos modos de desintegración se habían detectado con unas condiciones estadísticas adecuadas que nos asegurasen un descubrimiento [2]. Además el estudio de los diferentes canales de desintegración, no solo aquellos que involucraban fotones, y bosones W y Z, coincidía con bastante exactitud a lo predicho por el ME para dicha masa.

          La repercusión mediática fue muy importante, medios de todo el planeta, y en todas las plataformas de información dieron buena cuenta de ello y la noticia acerca de su descubrimiento dio la vuelta al mundo en poco tiempo. Al año siguiente de este gran acontecimiento, en el 2013, se les concedió el premio Nobel a Peter Higgs y François Englert por su predicción teórica acerca de esta partícula.

          La partícula que cerraba el círculo del ME se había descubierto. Por fin, dicho modelo se había completado y la última pieza del puzle encajaba perfectamente con todo lo anterior. Sin embargo, diversas observaciones experimentales y resultados teóricos nos hacen pensar a los físicos que debe haber física más allá del ME y que probablemente el bosón de Higgs pueda estar relacionado con dichos fenómenos. Así pues, el descubrimiento del bosón de Higgs ha dado un vuelco a la física de partículas y abre nuevas puertas a las investigaciones tanto teóricas como experimentales para estudiar las implicaciones que tendría esta partícula en nuevos modelos.


Notas:
[1] El electronvoltio (eV) es una unidad de energía. En física de partículas energía y masa están relacionadas mediante la ecuación E=mc2 y por tanto el eV es usado como unidad de masa. Por ejemplo, un electrón tiene una masa de 500 .000 eV=0,5 MeV y un protón aproximadamente 1.000.000.000  eV=1 GeV. Un teraelectronvoltio (TeV) equivale a 1.000.000.000.000 eV.
[2] En física de partículas uno puede decir que existe un descubrimiento cuando tiene una estadística suficiente para poder estar seguro con una probabilidad del 99,99994%, lo que se conoce como 5 sigmas y que equivale a equivocarse en una sobre 3.500.000.

Víctor Martín Lozano
Doctor en Física.
Investigador Postdoctoral en la Universidad de Bonn y en el Centro Bethe de Física Teórica.